lunes, 16 de septiembre de 2013

¿Cómo sobrevivir a "La vuelta al cole" y no morir en el intento?

¡Hola hola a todos!

Después de unas largas (sí, este año, no me quejo, que han sido fantásticas) y también merecidas (que conste) vacaciones, vuelvo por aquí, con un poco de pereza, lo reconozco, pero con muchas ganas e ilusión.

Y es que no sabéis lo que me cuesta todos y cada uno de los años esto de "la vuelta al cole" y a la rutina, se me hace cuesta arriba, siempre.

Hace unos días eras totalmente feliz, en la playa (en mi caso) o en la montaña, sin horarios, con una piel bronceadita preciosa y súper hidratada, comiendo comida caserita tipo madre y disfrutando cada minuto, incluso los ratitos de siestas improvisadas, o el levantarte tarde, o el quedarte en la cama leyendo....aaaaaaaaayyyyy, ¡qué felicidad!

Y de repente, estás en casa. Llegas, abres la puerta, la casa está recalentada y llena de polvo. La nevera vacía y tus ganas de cocinar son inexistentes (por eso yo siempre me traigo un poco de empanada de mi tierra) y llegas agotada y resignada.

Con los días, te das cuenta de que el color oro de tu piel se va poniendo beige perdido, además, se te está secando y perdiendo esa preciosa luz de días antes, y ojo no te peles...





El pelo, feliz y suelto en la brisa marina, ahora tiene aspecto de estropajo Nanas.





Encima, se te ocurre la gran y feliz idea de mirar a ver qué tal ha ido la cosa y si no te has pasado mucho (algo que obviamente sí has hecho) y te subes a la báscula....





¡noooooooo, erroooooooorr! ¡nunca hagas eso nada más llegar! date unos días de frutita, gazpacho y ensaladas, que aún apetecen y evita que el confrontamiento inicial sea tan extremo.


Con todo esto, ya te dan ganas de meterte en la cama e hibernar hasta abril, pero encima, el síndrome psicológico postvacaicional, llega y empieza a hacer de las suyas.




Encima, ya, las piscinas cierran y esa sensación de "el final del verano llegó y tú partirás..." te rompe el corazón.

Duermes mal, eres incapaz de acostarte pronto, prefieres tener la gripe aviar antes que volver al trabajo, estás triste, malhumorada e hipersensible, y te abandonas a la comida grasa y extraazucarada para ahogar tus penas.

Un horror.

Y todo esto, ¡por haberte ido quince días!?


Bueno, venga, no desfallezcamos, que todo tiene remedio. Prometido.


Vamos por pasos.


El bronceado. Es cierto que cuesta mucho más agarrarlo que que se te vaya, pero siempre existen opciones para alargarlo un poquito más.


  • Pasear por la calle, salir a montar en bici o a correr, tomar algo en una terracita al sol, son buenas opciones para ello, que además, te animarán un poco. 



  • También existen las cabinas de Rayos UVA, que, siempre con moderación, por supuesto, pueden ayudar a que la pérdida del bronceado se ralentice. 

  • Sino, los autobronceadores también pueden evitar una piel lechosa de la noche a la mañana.



  • Es importante exfoliar la piel tras haber tomado el sol sucesivamente, así eliminaremos las zonas que se han resecado en exceso y volverá a irradiar vitalidad. Fundamental, eso sí, hidratarla diariamente, o es muy probable que se nos pele.



  • En esta época, visitar la cabina de belleza es muy recomendable, porque una buena higiene facial nos preparará el rostro para el cambio de clima que se producirá en semanas.



El pelo.  Bueno, sobre todo, necesitamos rehidratarlo en profundidad.Podemos hacerlo en casa con una buena mascarilla o acudir a nuestra peluquería a que nos hagan una buena hidratación, y, si es necesario, un retoque de color para revitalizarlo tras el sol.


  • Es un momento ideal para recortar la puntas.

Todo esto, además, hará que nos veamos estupendas y el desánimo por el síndrome postvacacional se vaya apaciguando.


En cuanto a los kilitos de más, bueno, también es un momento ideal para adoptar nuevas rutinas.


  • Caminar, correr, montar en bici, son ejercicios fáciles y económicos, que nos ayudarán a quemar calorías y a subir el ánimo. 

  • O podemos optar por apuntarnos al gimnasio, ya que, si no tenemos mucha fuerza de voluntad para hacerlo solas, los monitores nos ayudarán a seguir una rutina.

  • Acerca de la báscula. No nos obsesionemos, es fácil haber cogido peso en las vacaciones, así que, poco a poco, hemos de ir adoptando rutinas saludables y, si es necesario, podemos comenzar una dieta adaptada a nuestras necesidades (mejor consultar a un profesional, la verdad).

  • Además, generalmente, las mujeres tendemos a retener líquido, con lo que los primeros kilos los solemos perder con bastante facilidad, lo que ayuda a motivarte y seguir la dieta mucho más animada.

  • Importante: comenzar a beber unos dos litros de agua nos ayudará a desintoxicarnos y a eliminar líquidos. Y comer fruta y verdura, nos aportará las vitaminas suficientes para poder comenzar una dieta y la fibra necesaria para "desatascar" y volver a la rutina en cuanto a las veces que vamos al baño.


En cuanto al ánimo.

Os pongo este interesante enlace sobre el Síndrome Postvacacional, de la web Saber Psicología, que aunque no se encuentra recogido como una enfermedad mental, es real y cada vez afecta a más personas.

http://saberpsicologia.com/articulos/estres/tengo-sindrome-postvacacional/42


Si crees que lo sufres y ves que se alarga en el tiempo o te cuesta salir, no dudes en pedir ayuda.



Así que, queridos, aunque cuesta volver a la rutina, el cuerpo también la necesita, y pensad en todas esas cosas buenas que van sucediendo durante el año.

Id poniéndoos pequeñas "metas":  La cena del sábado con los amigos, las fiestas de tu pueblo, o, en mi caso, las Fiestas del Pilar de Zaragoza. Ir a ver una película al cine entre semana, o quedar a tomar unas cañas (o un refresco sin o un agua mineral) en las terrazas que aún están abiertas. O un día de campo. O apuntarte a la 5 k de tu barrio. Son pequeñas motivaciones, que van animando nuestros días y nuestras semanas.

Cuando te quieras dar cuenta, esa sensación de tristeza y añoranza habrá desaparecido, te habrás quitado esos kilos y te irás a comprar esas botas tan estupendas que viste en el aquella revista.


¡Muchos besos y mucho ánimo!


Cris.

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